Por Hidekel Polanco
Hablar de deporte es hablar de salud, disciplina y oportunidades. Para un niño o un joven, integrarse a una práctica deportiva puede marcar una diferencia importante en su desarrollo. No se trata únicamente de aprender a lanzar una pelota, correr más rápido o dominar una técnica, sino de asumir compromisos, respetar reglas, trabajar en equipo y comprender que cada meta requiere constancia.
Sin embargo, promover el deporte también exige crear las condiciones necesarias para practicarlo. Las comunidades necesitan canchas y áreas recreativas seguras, cuidadas y en buenas condiciones. Tener estas instalaciones cerca permite que el ejercicio forme parte de la vida cotidiana y facilita la participación de niños que, de otra manera, tendrían que trasladarse a sectores alejados para entrenar.
En Ciudad Juan Bosch, el Fideicomiso para la Construcción de Viviendas de Bajo Costo de la República Dominicana (Fideicomiso VBC-RD) ha desarrollado instalaciones destinadas a impulsar la actividad física, la recreación y la formación deportiva dentro de la comunidad.
Entre ellas se encuentra el Complejo Deportivo Ciudad Juan Bosch, que cuenta con áreas preparadas para distintas disciplinas e incluso recibir ligas y competencias nacionales e internacionales. Su presencia abre posibilidades para que niños y jóvenes puedan acercarse al deporte desde temprana edad, acompañados por entrenadores y rodeados de otros atletas con intereses similares.

Instalar una cancha también es abrir una oportunidad
Una infraestructura deportiva bien acondicionada puede convertirse en el lugar donde un niño descubra una habilidad que desconocía, aprenda a relacionarse con sus compañeros o encuentre una motivación para organizar mejor su tiempo.
El deporte ayuda a desarrollar la coordinación, la resistencia y otras capacidades físicas, pero su influencia no termina en el cuerpo. También enseña a manejar la frustración, levantarse después de una derrota, escuchar instrucciones y reconocer el esfuerzo ajeno.
Estos aprendizajes tienen especial importancia durante la niñez y la adolescencia. La disciplina que comienza con la asistencia puntual a un entrenamiento puede reflejarse luego en los estudios, en el trabajo y en la manera de asumir responsabilidades.
Fernando Tatís padre, exjugador de Grandes Ligas, resumió parte de ese compromiso al exhortar a los jóvenes a esforzarse, continuar con su educación, no abandonar los estudios y mantener el respeto hacia sus padres, compañeros y vecinos.

Su mensaje recuerda que la preparación deportiva debe caminar junto con la formación académica y personal. Llegar al nivel profesional puede ser la aspiración de muchos, pero los valores adquiridos durante los años de entrenamiento serán útiles sin importar el camino que cada atleta decida seguir.
Instalaciones que mantienen viva la actividad deportiva
La construcción de un área deportiva es solo el comienzo. Para que tenga un verdadero impacto debe mantenerse activa, recibir entrenamientos y estar disponible para la celebración de encuentros que permitan a los atletas poner a prueba lo aprendido.
En Ciudad Juan Bosch funcionan ligas que trabajan con niños desde los cuatro años. Esta labor crea una relación cercana entre deporte y comunidad, mientras las instalaciones permiten que los entrenamientos se desarrollen en un entorno organizado y adecuado.
Además del béisbol infantil, Ciudad Juan Bosch ha recibido competencias vinculadas con otras disciplinas. En agosto de 2026, sus instalaciones fueron seleccionadas como sede del torneo de netball de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

La realización de una competencia internacional de esta categoría confirmó la capacidad de la comunidad para recibir delegaciones y desarrollar eventos deportivos de alto nivel. Durante el torneo participaron atletas de distintos países del Caribe, en una agenda que llevó una disciplina poco conocida por parte del público dominicano hasta un escenario situado dentro de la ciudad.
Recibir una competencia de esta magnitud también permite que los residentes conozcan nuevos deportes, observen atletas de alto rendimiento y entiendan que las instalaciones de su comunidad pueden formar parte de acontecimientos relevantes para el país.
Una sede que comienza a llamar la atención
La calidad de las instalaciones deportivas de Ciudad Juan Bosch también ha despertado el interés de organizaciones dedicadas a promover el deporte infantil.
Un ejemplo reciente fue la celebración de la Copa Macarrulla 2026, torneo de béisbol sub-12 desarrollado durante tres fines de semana de septiembre en el play de ligas menores del Complejo Deportivo.

La competencia reunió academias y equipos procedentes de distintos municipios, además de las ligas Quezada y Los Vecinitos de Ciudad Juan Bosch. Esta edición incorporó también una representación juvenil femenina, ampliando las oportunidades para las niñas y adolescentes interesadas en el béisbol.
Lisandro Macarrulla, de la Fundación Macarrulla, explicó que la elección de Ciudad Juan Bosch estuvo motivada por las condiciones encontradas en el complejo y por el trabajo que realizan las ligas locales.
“Las instalaciones son de primera. Hasta ahora no hemos visto otra instalación como esta fuera de las academias deportivas de Grandes Ligas”, expresó al valorar el lugar elegido para el torneo.
La Copa llevó hasta la comunidad a exjugadores de Grandes Ligas como Dámaso Marte, Fernando Tatís padre, Pablo Ozuna, José Canó, Joel Peralta, Nelson Cruz y Juan Carlos Cruz. Su presencia permitió que los participantes compartieran con figuras que conocen de cerca las exigencias del deporte profesional.
José Canó, quien visitó Ciudad Juan Bosch por primera vez, manifestó su sorpresa al encontrar tantos niños con la ilusión de convertirse en peloteros. Para el exlanzador, participar en un torneo de esta naturaleza puede dejar un recuerdo permanente e incluso representar el momento en que un atleta comienza a ser observado.
La presencia de estas figuras aportó una motivación especial, pero el verdadero centro de la competencia estuvo en los niños: en su emoción al vestir el uniforme, en el compromiso de llegar a cada partido y en la posibilidad de competir dentro de instalaciones preparadas para recibirlos.
El deporte también construye comunidad
Cuando una cancha o un play mantiene una programación activa, su impacto alcanza a entrenadores, familias y residentes. Los padres acompañan los procesos, los niños crean vínculos fuera del aula y la comunidad encuentra nuevas razones para reunirse.
Por eso, hablar de infraestructura deportiva no debe limitarse a enumerar obras. Su importancia se entiende al observar lo que ocurre dentro de ellas: una liga que entrena cada semana, una niña que encuentra un lugar en el béisbol, un joven que descubre una nueva disciplina o una familia que acompaña desde las gradas.
Los eventos deportivos celebrados en Ciudad Juan Bosch muestran que sus instalaciones tienen capacidad para responder tanto a los procesos formativos de las ligas locales como a las exigencias de competencias nacionales e internacionales.

El desafío es mantener ese movimiento, cuidar las instalaciones y continuar promoviendo actividades que involucren a la juventud. Una comunidad que incorpora el deporte a su desarrollo crea mejores condiciones para formar personas más disciplinadas, saludables y conscientes del valor de trabajar junto a los demás.
Al final, cada entrenamiento representa mucho más que una práctica. Es tiempo invertido en una generación que aprende, se esfuerza y comienza a construir su propio futuro desde el terreno.