Por Hidekel Polanco
Para muchos estudiantes, el Palacio Nacional era un edificio que habían visto en fotografías o en las noticias. Recorrer sus salones, escuchar para qué se utilizan y participar en una actividad sobre las funciones del Gobierno les permitió conocerlo de otra manera. La visita de jóvenes de Ciudad Juan Bosch abrió una conversación que vale la pena mantener ¿qué ocurre cuando las instituciones del Estado se acercan a quienes todavía están formando sus ideas sobre el país?

El recorrido fue coordinado por el Fideicomiso para la Construcción de Viviendas de Bajo Costo de la República Dominicana (Fideicomiso VBC-RD), a partir de una invitación del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza. La invitación surgió luego de la participación de un grupo de jóvenes en el acto cívico-militar realizado durante la inauguración de la Plaza Constitución 1963 en Ciudad Juan Bosch. En la visita participaron estudiantes y docentes del Liceo Francisco Alberto Caamaño Deñó y del Politécnico Fray Balbino Pineda Gálvez.

Nicolás Ortega, encargado de Relaciones Interinstitucionales del Fideicomiso VBC-RD, explicó que la experiencia permitió acercar a los estudiantes a la historia del país, la democracia y los valores patrios.
Esos temas suelen estudiarse en el aula, pero conocer uno de los espacios desde donde se conduce la vida institucional del país les da una dimensión distinta. La cercanía no consiste solo en abrir las puertas de un edificio. También implica escuchar las preguntas de los jóvenes, explicarles cómo funcionan las instituciones y hacerles sentir que tienen derecho a interesarse por ellas.

Estudiantes con interés por aprender
Los testimonios de la visita permiten apreciar la disposición de los estudiantes de Ciudad Juan Bosch para aprender y participar. No se limitaron a observar los salones: prestaron atención a las explicaciones, se involucraron en las dinámicas y pudieron expresar qué habían descubierto durante el recorrido.

Esa curiosidad merece ser reconocida. La calidad de una comunidad estudiantil no se aprecia únicamente en las calificaciones. También se manifiesta en la capacidad de hacer preguntas, escuchar otras ideas y aprovechar una experiencia nueva para comprender mejor el entorno.
Judith Valdez López, psicóloga del Liceo Francisco Alberto Caamaño Deñó, valoró que los jóvenes pudieran conocer de cerca un lugar donde se desarrollan funciones importantes del Estado. A su juicio, experiencias como esta pueden despertar el interés de quienes, en el futuro, deseen participar en la vida pública del país.

Para Jasmin Soto Morillo, estudiante del mismo liceo, el recorrido fue “muy educativo, muy dinámico y muy especial”. Contó que llegó con pocas referencias sobre lo que ocurre dentro del Palacio Nacional y salió con una idea más clara de sus espacios y de los procesos que allí se desarrollan.

Su impresión muestra por qué estas visitas pueden complementar la enseñanza escolar. Cuando un estudiante tiene la oportunidad de preguntar, observar y relacionar lo aprendido con un lugar concreto, surgen nuevas inquietudes.
La escuela y la comunidad acompañan ese crecimiento
Detrás de cada estudiante que participa en una actividad como esta hay docentes y centros educativos que acompañan su formación diaria. El Liceo Francisco Alberto Caamaño Deñó y el Politécnico Fray Balbino Pineda Gálvez hicieron posible que sus alumnos vivieran una experiencia fuera del aula y regresaran con nuevos temas para conversar y estudiar.

La labor de un centro educativo va más allá de impartir contenidos. También consiste en ayudar a los jóvenes a desarrollar criterio, descubrir sus intereses y sentirse capaces de ocupar espacios en los que antes no se imaginaban. Por eso es importante que las escuelas mantengan vínculos con las instituciones y encuentren oportunidades para acercar a sus estudiantes a la historia y al funcionamiento del país.
Los alumnos del Politécnico Fray Balbino Pineda Gálvez participaron en una dinámica en la que asumieron, de manera simbólica, funciones como las de presidente, vicepresidente y canciller. Ana Janet Mato, docente de Educación Física del centro, consideró que esta actividad puede ayudarles a imaginar responsabilidades que antes veían lejanas y a desarrollar su liderazgo.

Darlene Elias Mateo Félix, estudiante del politécnico, destacó esa parte de la visita. Además de conocer salones y detalles de la arquitectura del Palacio, pudo participar en la dinámica y compartir la experiencia con sus compañeros. En su testimonio valoró el recorrido por su contenido educativo, más allá de cualquier consideración política.
La confianza también se construye fuera del aula
Para que un joven estudie, participe en actividades y explore sus capacidades, necesita sentirse acompañado y contar con un entorno en el que pueda desenvolverse con tranquilidad. Esa confianza se construye con la presencia de las familias, el trabajo de los docentes, espacios adecuados y la atención de las instituciones a las necesidades de la comunidad.

Sentirse seguro influye en aspectos cotidianos de la vida estudiantil: asistir a clases, participar en actividades después de la jornada escolar, reunirse con compañeros para aprender o aceptar una invitación que lo lleve a conocer nuevos lugares. Por eso, cuidar el entorno donde crece la juventud también es una forma de apoyar su educación.
La coordinación entre el Fideicomiso VBC-RD, los centros educativos y el Ministerio de la Presidencia hizo posible esta visita. Es un ejemplo de lo que puede lograrse cuando las instituciones trabajan juntas para ofrecer a los jóvenes experiencias relacionadas con su formación. Una visita guiada no resuelve por sí sola los retos de una comunidad, pero sí puede abrir un espacio para que los estudiantes se sientan tomados en cuenta y conozcan de primera mano instituciones que les pertenecen como ciudadanos.
Acercar el Estado a la juventud tampoco significa esperar que todos quieran ocupar un cargo público. Significa darles elementos para comprender mejor el país en el que viven, formular sus propias preguntas y reconocer que su voz tiene lugar en los asuntos que afectan a la sociedad.

La visita al Palacio Nacional terminó, pero las conversaciones que provocó pueden continuar en las aulas y en los hogares de Ciudad Juan Bosch. Ahí está una parte esencial de su valor: en lo que cada estudiante quiera investigar, debatir o proponer después de haber conocido un espacio que antes le parecía distante.
