Por Hidekel Polanco
Construir una instalación deportiva requiere planificación y una inversión importante, pero conservarla durante años plantea otro tipo de reto. El uso frecuente, la limpieza, las reparaciones, el cumplimiento de las normas y la organización de las actividades inciden directamente en su permanencia. Cuando estas responsabilidades no están claramente definidas, el deterioro puede llegar mucho antes de lo esperado.
Frente a esa realidad surge una pregunta ¿puede un patronato contribuir al mantenimiento adecuado de la infraestructura de una comunidad?
La respuesta de dirigentes deportivos y representantes comunitarios consultados apunta en una misma dirección: el modelo puede funcionar, pero necesita responsabilidades claras, seguimiento constante y la participación consciente de quienes utilizan las instalaciones.
Este planteamiento comienza a tomar forma en Ciudad Juan Bosch, donde el Fideicomiso para la Construcción de Viviendas de Bajo Costo de la República Dominicana (Fideicomiso VBC-RD) trabaja en la conformación de un patronato para apoyar la gestión, conservación y buen uso del Complejo Deportivo de Ciudad Juan Bosch.

¿Qué es un patronato?
Un patronato es un grupo organizado de personas que asume la responsabilidad de proteger, administrar o acompañar el funcionamiento de una obra, institución o proyecto de interés colectivo. Puede estar integrado por representantes comunitarios, especialistas, dirigentes sociales o deportivos y miembros de las entidades vinculadas con el espacio que se busca preservar.
Su finalidad no es sustituir las responsabilidades de las instituciones, sino establecer una estructura que permita dar seguimiento a las necesidades de la infraestructura, organizar su utilización y promover una relación responsable entre el lugar y sus usuarios.

En el caso de un complejo deportivo, entre sus funciones pueden estar la definición de las normas de uso, la coordinación con las ligas y academias, la programación de actividades, la identificación de necesidades de mantenimiento y la rendición de cuentas sobre las decisiones adoptadas.

Sin embargo, reunir a un grupo de personas y asignarle un nombre no garantiza resultados. Un patronato funciona cuando sus miembros conocen sus atribuciones, acuerdan cómo tomarán las decisiones y mantienen una comunicación abierta con la comunidad.
La experiencia de quienes conocen el deporte
Máximo Pacheco, representante de la comunidad eclesiástica de Ciudad Juan Bosch, reside en la zona desde hace más de ocho años y acumula alrededor de 26 años trabajando en actividades deportivas vinculadas con iglesias y comunidades.

Su experiencia incluye el acompañamiento de ligas de béisbol y baloncesto, además del trabajo con categorías Sub-12 y Sub-19 y con el voleibol femenino. Desde esa perspectiva, considera acertado que la comunidad sea tomada en cuenta en la conformación del patronato.

Pacheco entiende que uno de sus objetivos principales debe ser mantener las instalaciones en condiciones adecuadas y procurar que el deporte continúe sirviendo como una oportunidad para los niños y jóvenes.
Su reflexión también incluye a las familias. Cuando un niño se integra a una disciplina deportiva encuentra una rutina, aprende a cumplir reglas y ocupa su tiempo en una actividad que aporta a su desarrollo. Ese proceso puede aliviar preocupaciones en el hogar y producir cambios que terminan beneficiando a la comunidad.
Cuidar lo que se reconoce como propio
Rubén Hernández, director deportivo y fundador del Club O&M, sostiene que la conservación comienza cuando quienes utilizan una instalación la reconocen como parte del patrimonio de su comunidad.
Para Hernández, la integración de los usuarios resulta indispensable. Mantener limpio un espacio, utilizar correctamente sus equipos y respetar las áreas asignadas son acciones sencillas, pero su repetición diaria determina el estado en que permanecerá la infraestructura.
Un patronato puede establecer procedimientos y supervisar su cumplimiento, pero no puede estar presente en cada entrenamiento, partido o visita. De ahí la importancia de que atletas, entrenadores, dirigentes y familias asuman una cuota de responsabilidad.
Hernández también considera necesaria la existencia de una estructura que vele por el mantenimiento y la conservación. Cuando nadie tiene esa responsabilidad de manera específica, las reparaciones pueden postergarse y pequeñas averías terminan convirtiéndose en problemas mayores.

Reglas claras para evitar conflictos
Luisito Pie, medallista olímpico y dirigente deportivo de Ciudad Juan Bosch, coloca la gobernanza entre los puntos esenciales para el funcionamiento del patronato.
A su juicio, deben definirse las normas, las directrices y las políticas de uso del complejo. También debe existir un esquema organizado que determine cómo se administrarán los espacios y cómo será la relación con las organizaciones deportivas que desarrollan allí sus actividades.

Las reglas claras ayudan a reducir desacuerdos relacionados con horarios, responsabilidades, acceso a determinadas áreas y celebración de eventos. También permiten que las ligas y academias conozcan de antemano las condiciones que deben cumplir.
Pie insiste en que el cuidado no recae únicamente sobre quienes integren el patronato o administren el complejo. Entrenadores, atletas, visitantes y residentes deben comprender que ejercer el derecho al deporte y a la recreación implica utilizar las instalaciones con responsabilidad.
“Esto no es del patronato ni de los entrenadores y dirigentes deportivos, sino de toda la ciudad”, expresó al referirse al compromiso que deben asumir los usuarios.
Una gestión que pueda explicarse a la comunidad
La transparencia será otro elemento determinante. Fausto Severino, dirigente deportivo de la República Dominicana, entiende que la gestión debe proteger las instalaciones, dar seguimiento a los planes de desarrollo y responder de manera abierta ante los residentes.
Esa transparencia puede reflejarse en decisiones tan concretas como informar el calendario de actividades, explicar los criterios para asignar los espacios y comunicar las intervenciones de mantenimiento realizadas o pendientes.
Severino también destaca la necesidad de pensar en una utilización amplia del complejo. Niños, jóvenes, adultos y envejecientes tienen necesidades diferentes, pero todos pueden encontrar en el deporte y el ejercicio una forma de mantenerse activos y relacionarse con los demás.
Su experiencia en el voluntariado deportivo le permite valorar el servicio comunitario como una labor capaz de unir a personas con edades, creencias y condiciones sociales distintas. Esa capacidad de encuentro puede ser uno de los mayores aportes del patronato si la administración conserva un criterio equilibrado.
Del mantenimiento al desarrollo deportivo
Henry Rodríguez, encargado de Equipamientos del Fideicomiso VBC-RD y dirigente deportivo vinculado al karate, plantea que la creación del patronato responde a una dificultad conocida: se construyen instalaciones, pero no siempre se crea al mismo tiempo una estructura que asegure su mantenimiento.
Para Rodríguez, contar con dirigentes experimentados puede ayudar a organizar el complejo y proyectar su uso a largo plazo. También considera necesaria la disciplina de los residentes y la colaboración de las federaciones y organizaciones interesadas en desarrollar entrenamientos dentro de Ciudad Juan Bosch.
El resultado esperado no se limita a conservar paredes, canchas o equipos. Una instalación bien administrada puede sostener procesos deportivos, facilitar la preparación de atletas y crear condiciones para que jóvenes de la comunidad lleguen a clubes, federaciones y selecciones nacionales.
El mantenimiento y el desarrollo deportivo, por tanto, no son asuntos separados. Si una cancha se deteriora, disminuyen las oportunidades de entrenamiento. Si se conserva, se organiza y permanece activa, puede acompañar durante años la formación de distintas generaciones.
Entonces, ¿funcionan los patronatos?
Sí, pueden funcionar, siempre que no se conviertan en una figura meramente nominal. Necesitan objetivos definidos, personas con experiencia, normas conocidas, mecanismos de seguimiento y una relación cercana con los usuarios.
También requieren planificación. El mantenimiento no debe comenzar cuando una instalación ya presenta daños visibles. Conviene llevar un registro de las condiciones de cada área, establecer revisiones periódicas y atender las reparaciones antes de que se conviertan en intervenciones costosas.
La conformación del patronato del Complejo Deportivo de Ciudad Juan Bosch se encuentra en su etapa inicial. Su efectividad podrá medirse con el tiempo a partir del estado de las instalaciones, el orden en su utilización, la respuesta a las necesidades de las organizaciones deportivas y la confianza que logre construir entre los residentes.
Por ahora, el primer paso consiste en reunir experiencias distintas alrededor de un propósito común: evitar que una obra concebida para el deporte pierda su utilidad por falta de organización y cuidado.
Un patronato no conserva una infraestructura por sí solo. Lo hace cuando consigue que las responsabilidades estén claras y que la comunidad entienda que proteger un espacio compartido también es una forma de proteger las oportunidades que nacen dentro de él.